entre Cuadrivio y yo

mayo 15, 2011

La escritura de artículos científicos no es fácil. Más bien, ningún tipo de escritura es fácil. Podrás buscar libros, manuales, artículos y un sinfín de herramientas para tratar de encontrar alguna guía que te indique cómo hacerlo; sin embargo,  jamás encontrarás la lista de pasos que milagrosamente te hagan comunicar bien las ideas.

¿Qué es lo que motiva a escribir? en muchos casos se escribe por necesidad. Para obtener el grado es necesario publicar cierto número de artículos. Posteriormente, si se sigue el camino académico es necesario publicar  para sostenerse en el gremio. Así, el escribir se convierte más en un asunto de necesidad que de gusto. Pero si el gusto predomina, entonces será un deleite.

El riesgo de que no se encuentre el gusto en escribir  es que tus artículos carezcan de personalidad. Un texto escrito sin el gusto de hacerlo puede ser gramatical y científicamente apropiado, correcto, pero será un texto sin corazón, soso y sin vida.

Es necesario despojarse del deseo de escribir por puntos, de escribir buscando la aprobación de alguien. Solamente así se puede descubrir un estilo propio, desconocido para ti mismo.

Hace un año conocí a Cuadrivio. Justamente en un momento en el que sentía la necesidad de escribir por gusto, de escribir porque sí. No por ISBNs, no porque “cuente”, no porque sea una publicación indexada al catálogo X. Hace un año la conocí y nos hicimos amigas.

Cuando hago un texto para Cuadrivio pienso en qué y cómo me gustaría que me contaran sobre el tema. Y trato de contarlo así. El grupo de personas que conforman Cuadrivio son inspiradoras y sumamante profesionales y eso motiva a cuidar tanto la forma como el fondo.

Después de revisar cada texto que envío y estar conforme, confieso que evito volverlo a ver. Sé que encontraré miles de detalles por mejorar, párrafos que “hubiera” dicho mejor de otro modo. La perfección no existe .

Y he descubierto con emoción que este proceso de escribir  predominantemente por placer, tiene sus efectos. Ahora estoy en el proceso de escritura de artículos científicos, llenos de tecnicismos, experimentos y referencias. Me encuentro con que estoy trasladando la motivación Cuadrívica a mis textos científicos. Y eso es algo invaluable.

Me falta mucho por practicar, mucho por escribir, mucho por saber. Pero cuando cada mini-proyecto, que es en lo que se convierte un texto que estás escribiendo te sabe a un dulce, simplemente es inevitable sonreír.

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Lo complejo de usar la palabra “complejidad”

mayo 18, 2010

Cuando nos dedicamos a un tema específico durante días, semanas, meses o más tiempo, tendemos a desarrollar un egocentrismo temático impresionante. Si las personas con quienes conversamos o discutimos sobre el tema se dedican a áreas estrechamente relacionadas con la nuestra, la plática es transparente, fluida. Sin embargo, si el objetivo es presentar el tema ante un grupo de personas de áreas diversas para evaluación, el uso descuidado de los términos puede tener resultados desastrosos.

Cuando se está preparando una propuesta de tesis de maestría o doctorado, existen palabras que, dependiendo del área pueden dar lugar a confusiones. Por ejemplo, la palabra complejidad, comúnmente hace alusión a algo difícil, por ejemplo: “es un asunto complejo”. Sin embargo, en la teoría de la computación, la complejidad estudia, de manera teórica, los recursos requeridos durante el cómputo de un algoritmo para resolver un problema. El uso descuidado de la palabra puede traer severas consecuencias; una de ellas es que no te aprueben la propuesta. Otros ejemplos de palabras que pueden generar ambigüedad por su uso en diversos contextos, son: modelo, agente, comportamiento. La idea no es evitar usarlas sino definir explícitamente a qué te estás refiriendo.

http://www.flickr.com/people/kristiand/

"El experimento casi me salió bien"

Otras palabras con las que te estás aniquilando son: bien, mal, funciona, no funciona. Estas palabras son subjetivas pues lo que para alguien puede estar bien para otro no lo está. Si lo que estás haciendo es una tesis, lo que se espera es que cuantifiques los resultados, por ejemplo, “…tiene una precisión del 98%…”. Usar esas palabras es lo mismo que decir “no he hecho nada”.

La precisión en el uso de las palabras es sumamente importante pues puede ser la diferencia entre una aceptación y un rechazo. Así que cuando digas: “El problema A es complejo” ante un foro heterogéneo, prepárate para que alguien levante la mano y te diga: “Regresa a la diapositiva 78 y explícame de qué orden es la complejidad a la que te refieres”.

Imagen por


Hay de clones a clones

mayo 17, 2010

Cuando escuchamos hablar de clones, es común que relacionemos el término con la generación de una copia genética de otro ser vivo. En ocasiones, he deseado tener un clon, ya sea para poder terminar el trabajo más rápidamente o para poder estar en dos lugares al mismo tiempo. Y mientras unos consideran que un clon facilitaría su vida (cosa que no creo), las películas asocian los clones con la maldad.

Clones

¿Quién es clon de quién?

Pero existe otro tipo de clonación cuyo objetivo es otro. La clonación de comportamiento (behavioural cloning Donald Michie, 1993) es un método en el cual, ciertas habilidades humanas pueden ser capturadas y ser reproducidas por una computadora. La idea es capturar información sobre habilidades que la persona no puede describir explícitamente. Por ejemplo, cuando se pasea en bicicleta, sería muy difícil describir en términos de variables cómo se conduce, con qué fuerza se presionan los pedales y con qué velocidad, entre otras variables. Con la clonación, se obtienen registros de la persona al realizar la actividad que se quiere aprender, y estos registros se dan como entrada a un sistema de aprendizaje automático. El sistema da como salida un modelo, que puede ser un conjunto de reglas que reproducirán el comportamiento la persona que realizó la actividad.

Las aplicaciones de este método de aprendizaje automático son diversas. Por ejemplo:

  • Generar controladores automáticos cuyo desempeño será parecido al de la persona que lo “entrenó” (clona su comportamiento). Por ejemplo, entrenar a robots para realizar acciones/tareas específicas; manejo autónomo de vehículos.
  • Desarrollar sistemas para entrenamiento. El método se ha utilizado para entrenamiento de pilotos utilizando simuladores de vuelo pues es efectivo y reduce costos.

Por ejemplo, el entrenamiento de un robot para que realice ciertas tareas de navegación se puede hacer guiando al robot con un joystick a realizar lo que queremos. Las reglas de control inducidas harán que el robot se desplace de forma muy parecida a como se guía en el simulador. De esta manera, se pueden generar clones de quien “instruya” al robot al desplazarse por un ambiente. Los resultados pueden ser muy diferentes ya que dependen del estilo de quien conduzca al robot. Una de las ventajas de este método es que el entrenamiento puede realizarse por simulación, lo que facilita el proceso.

Dudo mucho que este método genere clones malvados. Al menos, todos los clones que he conocido, suelen comportarse mejor que sus “instructores”.

Imagen: Tim Norris


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