Hay de clones a clones

Cuando escuchamos hablar de clones, es común que relacionemos el término con la generación de una copia genética de otro ser vivo. En ocasiones, he deseado tener un clon, ya sea para poder terminar el trabajo más rápidamente o para poder estar en dos lugares al mismo tiempo. Y mientras unos consideran que un clon facilitaría su vida (cosa que no creo), las películas asocian los clones con la maldad.

Clones

¿Quién es clon de quién?

Pero existe otro tipo de clonación cuyo objetivo es otro. La clonación de comportamiento (behavioural cloning Donald Michie, 1993) es un método en el cual, ciertas habilidades humanas pueden ser capturadas y ser reproducidas por una computadora. La idea es capturar información sobre habilidades que la persona no puede describir explícitamente. Por ejemplo, cuando se pasea en bicicleta, sería muy difícil describir en términos de variables cómo se conduce, con qué fuerza se presionan los pedales y con qué velocidad, entre otras variables. Con la clonación, se obtienen registros de la persona al realizar la actividad que se quiere aprender, y estos registros se dan como entrada a un sistema de aprendizaje automático. El sistema da como salida un modelo, que puede ser un conjunto de reglas que reproducirán el comportamiento la persona que realizó la actividad.

Las aplicaciones de este método de aprendizaje automático son diversas. Por ejemplo:

  • Generar controladores automáticos cuyo desempeño será parecido al de la persona que lo “entrenó” (clona su comportamiento). Por ejemplo, entrenar a robots para realizar acciones/tareas específicas; manejo autónomo de vehículos.
  • Desarrollar sistemas para entrenamiento. El método se ha utilizado para entrenamiento de pilotos utilizando simuladores de vuelo pues es efectivo y reduce costos.

Por ejemplo, el entrenamiento de un robot para que realice ciertas tareas de navegación se puede hacer guiando al robot con un joystick a realizar lo que queremos. Las reglas de control inducidas harán que el robot se desplace de forma muy parecida a como se guía en el simulador. De esta manera, se pueden generar clones de quien “instruya” al robot al desplazarse por un ambiente. Los resultados pueden ser muy diferentes ya que dependen del estilo de quien conduzca al robot. Una de las ventajas de este método es que el entrenamiento puede realizarse por simulación, lo que facilita el proceso.

Dudo mucho que este método genere clones malvados. Al menos, todos los clones que he conocido, suelen comportarse mejor que sus “instructores”.

Imagen: Tim Norris

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